Un cachorro bajo la lluvia
- Milena Velásquez Arboleda
- 3 sept 2016
- 2 Min. de lectura
Esta, es tal vez, una historia algo estúpida, pero quise contárselas para que sepan hasta dónde me llega este instinto sobre protector por los perritos, o “la bobada” dicho en otras palabras.
En Colombia es muy común hacer inocentadas (bromas), pero lo que no es común es que esa inocentada te la haga tu peludito, pues aquí está la inocentada que me hizo Sofi:
Cuando llueve, dejamos entrar a todos los peludos a la casa, así eso signifique levantarse en la madrugada para abrirle a la puerta a Simón y a Sofi, que son a los que les gusta madrugar a “gaminiar”. Hace unas noches atrás, empezó a caer un leve lluvia y todos los peludos, encontraron su rinconcito caliente en la casa, yo terminaba de organizar algunas cosas cuando escuché el llanto de un cachorro!!!, no puede ser! -pensé- Hay un perrito bebé afuera, mojándose!!! Los perros se alborotaron y salieron ladrando, con sus orejitas en alto (bueno, en realidad el único que levanta sus orejas es Simón, que no es oreji-largo jejejeje) Salí como loca con el corazón alterado, a buscar el “bebé” que lloraba, llegué hasta donde estaban todos los perros y esto fue lo que me encontré…
Un pedazo de peluche de perro que hace ruidos como de cachorro, esta acabado, vuelto nada, olía horrible, pero aún funcionaba!!!, que susto el que me pegó!!!, ya había visto a Sofi jugando con él, pero pensé que solo era un pedazo de tela que había sacado quien sabe dónde, jugó todo el día con él y en la noche no encontró otro lugar para dejarlo que junto a mi ventana…
En fin, menos mal no fue un cachorrito de verdad, Sofi me hizo una buena inocentada.
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